Siete islas de granito en la boca del estrecho de Bonifacio, con Córcega al fondo. Dos se pisan con el ferry (La Maddalena y Caprera) y las otras cinco solo se ven con las excursiones, y no todas se pisan. Esto es lo que hay en cada una.

La isla de la Spiaggia Rosa, la playa de arena rosada que da nombre a medio archipiélago y que se ve solo desde el barco, protegida. Donde sí se nada es en el Porto della Madonna, las piscinas naturales entre Budelli, Razzoli y Santa María, parada de casi todas las excursiones y del velero.

Spargi es la isla de las calas de baño: la cala Corsara, donde el barco con comida fondea una hora, y la cala Granara, última parada de la excursión clásica; el velero hace dos paradas aquí. Santa María, la más al norte junto a Razzoli, tiene calas de arena clara y un antiguo monasterio que se divisa desde el fondeo. Ninguna tiene servicios: lo que necesites, en la mochila.

Las dos islas a las que llega el ferry. La Maddalena tiene el único pueblo del archipiélago, con su centro histórico (parada del barco con comida), y Caprera, unida por un puente, tiene calas como Cala Coticcio, apodada Tahití, y un puñado de habitantes. Son las islas para explorar con coche o a pie, sin excursión.
Día uno, la excursión desde Palau: Spargi, Budelli y Santa María, que es donde está el agua de postal. Día dos, el ferry a La Maddalena con coche, el pueblo y las calas de Caprera. Y siempre con efectivo para la tasa.